La relación entre perros y niños

 

 

 Una relación complicada pero importante.

Los expertos afirman que los niños que crecen con animales son más tranquilos, responsables y cariñosos. Durante la infancia, el niño desarrolla su autonomía y suelen considerar a su mascota como su mejor amigo, pues siempre está dispuesta a jugar con él. Se genera una relación de complicidad y protección muy beneficiosa para ambos, aumentando la autoestima del niño.

Durante la adolescencia, se ha demostrado que los perros ayudan a superar la timidez y la inseguridad. Y en los momentos en que los adolescentes llegan a sentirse solos, los perros se vuelven compañeros incondicionales y de lo más adecuados.

 

 Una mascota no es un juguete 

A los niños les encanta recibir un cachorro de regalo, pero generalmente no son conscientes de la responsabilidad que adquieren con él.

Esa es la principal complicación en las relaciones entre niños pequeños y cachorros, pues debido a su temprana edad no miden muchos de sus actos.

Los padres suelen adquirir perros para sus hijos por múltiples razones: para enseñarles responsabilidades, biología, por diversión o para que sea un compañero (principalmente en el caso de hijos únicos); pero la más importante que deberíamos tener en claro es que un perro enseñará a un niño a amar y respetar a los animales. Mediante los juegos y el acompañamiento mutuo, los niños desarrollan su capacidad de sentir y expresar ternura, además de mejorar aspectos de su personalidad que son difíciles de lograr en la interacción con otros niños.

En otras palabras, aprenden a formar un lazo de cariño incondicional.

 

 El perro y el bebé

Un bebé puede desarrollar una maravillosa relación con el perro, pues éste es capaz de aprender a cuidarlo y quererlo como si fuera de su propia especie. Incluso llegan a  tolerar comportamientos que no suelen tolerar en personas adultas

Si en presencia del bebé y el perro realizamos actividades agradables y pacíficas, favoreceremos la relación entre ellos, pues el perro asociará al bebé contigo y a los buenos momentos y actividades que comparte con ambos. Algunas de estas actividades pueden ser: leer un cuento a ambos, pasear o jugar con el perro en presencia del bebé.

Si acaricias a tu hijo en presencia del perro o le das muestras de cariño similares, haz lo mismo con el perro para evitar que se sienta marginado.

Y sobre todo: estimula a tu hijo a jugar con el perro, pues así evitarás que le tenga miedo y a que lo reconozca como un compañero; por ejemplo, al lanzarle una pelota suave, rascarle la cabeza o hacerle cosquillas.

Importante: Si ves al perro nervioso, o éste se encuentra en la etapa en que juega con ligeros mordiscos (al desarrollar su dentadura), explica a tu hijo que el perro no quiere jugar en ese momento, pero nunca le digas que el perro puede morderlo o que es malo.

 

 Involucrar al niño en el cuidado del perro

Tener un perro será una experiencia única durante el crecimiento del infante, ya que este aprenderá conceptos que, de otro modo son difíciles de instruir: amor incondicional, responsabilidad y respeto.

A continuación, te mostraremos algunas maneras en las que puedes enseñarle a tu hijo a cuidar de forma responsable y cariñosa a su mascota:

  • Porciones de alimento. Enséñale con cuánto y cada cuándo debe alimentarlo.
  • Siempre debe tener agua en su recipiente. Eso le enseñará responsabilidad y lo hará prestar atención.
  • Acompañar al perro en sus paseos. Así aprenderá a manipular la correa y se sentirá incluido en la educación del perro.
  • Participar en la higiene del perro.
  • Jugar con el perro.
  • Familiarizarlo con los juguetes del perro. De este modo aprenderá que su compañero tiene sus propias pertenencias (y que debe evitar llevarlas a su boca).

No permitas que el niño le ofrezca de su propia comida al perro, o los restos que queden en la mesa después de comer.

 

 Algunos juegos 

Búsqueda: El niño esconderá comida o juguetes (que el perro haya visto previamente) en distintos rincones y juguetes dispensadores antes de permitirle al perro buscarlos.

Traer objetos: Que coloque al final de un pasillo una pelota o juguete, para después ser lanzado para que el perro lo busque y lo devuelva al lugar de origen. Durante este juego, el niño debe utilizar palabras como “pelota”, “quieto” o “tráela”, que el perro asociará eventualmente con órdenes. Procura que un adulto supervise esta dinámica.
Juguetes para perros: Cada juguete tiene su uso específico, y estos ayudan a evitar el aburrimiento en el animal mientras ejercita su mente.

 

 ¿Cuál perro es el mejor? 

Por supuesto que hay muchas razas buenas para la convivencia con niños, pero algunas saben tolerarlos mejor que otras; y por supuesto, existen razas que es preferible que no convivan de cerca con niños.

¿Qué razas son adecuadas para los niños?:

  • Golden retriever
    Perro dócil y tranquilo. Sociable, inteligente, bondadoso, amigable, confiado y de carácter equilibrado. Los miembros de esta raza son instintivamente sociables y se adaptan muy bien al ambiente familiar.
  • Mastín español
    Muy bonachón con los niños, pues gusta de pasear junto a sus dueños y suele descansar muchas horas al día.
  • San Bernardo
    Sociable, enérgico, bonachón, manso y afectuoso. Es muy leal y devoto hacia sus dueños, pero sobre todo adora a los niños. Aunque son perros de trabajo y llegan a ser toscos, son una gran elección para niños arriba de los 7 años.
  • Beagle
    Alegre, paciente, dócil e inteligente. Es ideal para convivir con los más chicos, pues sabe jugar con ellos cuidadosamente.
  • Boxer
    De carácter completo y equilibrado, pueden convertirse en el mejor amigo y compañero de los niños. Sienten un auténtico entusiasmo por la vida y pueden llegar a formar fuertes vínculos cuando los niños son mayores.
  • Labrador 
    Afectuoso, simpático y fácil de educar. Tiene gran voluntad de complacer a quienes lo rodean. Ansioso por aprender, receptivo y disfruta particularmente de buscar juguetes escondidos. La raza es conocida por ayudar a invidentes, por ser terapeutas y expertos en rescate.
  • Collie y Pastor Alemán
    Por razones similares a las del labrador, son una opción adecuada para los niños.

Por último, es muy importante tener en cuenta que los perros que no convivieron con niños cuando eran cachorros suelen ser poco tolerantes con ellos. Así que la educación conjunta de un niño y un cachorro son una buena herramienta educativa para ambos.




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