Guía para corregir que tu perro haga sus necesidades dentro de casa

¿Temes que tu perro haga sus necesidades dentro de tu casa?

En Gröl te ayudamos a evitar este problema.

Uno de los mayores disuasivos que las personas encuentran para evitar tener una mascota es el tema de “la pipí” y “la popó”, pues sabemos que desde el momento en que un perro llega a nuestra casa debemos establecer el lugar en el que el perro hará sus necesidades.

Lo más común es que los nuevos dueños compartan historias sobre conocidos de años atrás cuyas casas eran un desastre antihigiénico debido precisamente a un perro, pero esto solo se debe a que antes no se le solía prestar tanta atención a entender el comportamiento de los perros y mucho menos a educarlos. Pero ahora que sabemos cómo manejar estas situaciones, en Gröl te ayudaremos a que esto no sea una preocupación para ti.

 Marcar un lugar 

Los cachorros suelen orinar con mayor frecuencia que los perros adultos por varios motivos, pues aún no son capaces de controlar el momento y el lugar donde deben hacerlo como, por ejemplo, los paseos en la calle. Sin embargo, cuando lo veamos orinar o defecar dentro de la casa (es decir, exactamente en el momento en el que lo está haciendo) digamos una sola frase corta e imperativa, como “¡no!”, de forma que él lo asocie como algo negativo, y al mismo tiempo, llevarlo a un pañal o periódico puestos en el suelo para que empiece a reconocer el hecho de orinar con un lugar específico.

Si continua haciendo sus necesidades sobre este lugar determinado, hay que felicitarlo con un tono de voz dulce y amigable (muy distinto del que usamos para indicarle que antes estaba equivocado), así comenzará a asociarlo con una acción positiva de su parte. Este es un gran incentivo, pues lo que más adoran los perros es hacer felices a sus dueños. 

Durante todo este período de aprendizaje debemos prestarle la máxima atención, pues hay que evitar en todo momento que haga sus necesidades fuera del lugar señalado. Hay que recordar que esto no es algo que aprenderá solo con un par de intentos.

Si orina fuera del pañal o el periódico y "corregimos" en ese momento, la enseñanza es mucho más efectiva que si lo hacemos después (en caso de que nos tome distraídos y no veamos el momento en el que ocurre). Los perros son incapaces de saber que los regañas por un acto que hicieron en el pasado.

No hay que olvidar que a lo largo de este proceso, es muy importante que el perro tenga siempre libre acceso al lugar para orinar o defecar. Cuando empiece a controlar su esfínter y reconozca que solo puede hacerlo en el mismo sitio será el momento de enseñarle a hacerlo fuera de casa durante los paseos (por supuesto, para dar este paso, es necesario que primero tenga todas las vacunas necesarias para salir al exterior).

 El baño es el exterior 

Hay que tomar en cuenta que, lo más probable, es que el primer día que salga a pasear se dedique a oler (o incluso a comer) todo lo que encuentre en su camino; esto se debe a que el olor que desprende la orina de otros perros (con lo que marcan su territorio) será un incentivo para que el perro reconozca que debe hacer sus necesidades en la calle también.

También podemos mezclar estos dos métodos: si el cachorro está acostumbrado a hacer sus necesidades sobre el pañal o el papel periódico en casa, podemos llevar estos elementos con nosotros a la calle y ponerlos en el suelo; en ese caso, hay que repetirle en la calle la misma palabra que le decimos cuando orina en casa, lo que afianzará la idea de que es ahí donde debe hacer sus necesidades. Podemos decir, por ejemplo, “pipí” para que orine y, si lo hace, hay que premiarlo con las palabras de apoyo acostumbradas (“¡muy bien!”) y acariciarle el lomo un par de veces.

Cuando comencemos a acostumbrarlo a este proceso, es muy importante salir siempre a la misma hora; los perros son animales de costumbres y se sienten más tranquilos y cómodos cuando repiten ciertas rutinas; así que debemos procurar sacarlo a la calle tres veces al día como mínimo si vivimos en un lugar sin jardín, y las tres veces deben ser las mismas horas cada día. Lo más recomendable es que sea por la mañana, al mediodía y antes de cenar. Recuerda dedicar entre 15 y 30 minutos a estos paseos y siempre deja que el perro olfatee lo más que pueda, pues el olfato es su sentido más desarrollado y una gran fuente de estímulos para él, pues además así se acostumbrará al territorio.

Lo ideal siempre es realizar esta costumbre durante la etapa de cachorro; cuando el perro pasa de los seis meses de edad, ya es capaz de controlar su esfínter y entonces será solo cuestión de regular su comportamiento.

Esperamos que esta información te ayude a conocer más sobre las necesidades básicas de tu perro, pues en Gröl sabemos que es la mejor manera de mantener una relación equilibrada con él.

 


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