Conviértete en el Alfa de tu perro y ahórrate muchos problemas

 Cómo convertirte en el “alfa” de tu perro 

Comprender sobre la estructura social y jerarquía canina es la base para que tú tengas el control del perro y es esencial para llevar una convivencia sana y feliz con él. También es la raíz de la mayoría de los problemas que los dueños tienen con sus perros.

La siguiente es una guía básica para convertirte en el Alfa (Líder) de tu perro y lograr que te respete, obedezca y sea un buen miembro de tu familia

Antes que nada, debes comprender que los perros, como descendientes directos de los lobos, heredan también la noción de obediencia dentro de la jerarquía sencilla pero estricta de sus manadas. En todas ellas existe un macho alfa, el líder que decide y qué se hace y cuándo se hace; así que tu necesidad principal es que tu perro entienda que tú eres el macho alfa (no importa si eres hombre o mujer) y como tal, debe respetarte y obedecerte.

Un perro que se considera a sí mismo el “alfa” (que pueden darse en machos y hembras sin distinción) es potencialmente peligroso e impredecible, pues su falta de respeto por ti como figura de autoridad evitará que le puedas enseñar algo y terminará por someterlos  a ti y a tu familia sin que tengas posibilidad de controlarlo. Hará lo que quiera, cuando quiera y como quiera.

En esta entrada, vamos a explicarte algunas técnicas muy sencillas para convertirte en un líder para tu perro.

 Tener una familia es tener un líder 

Imagínate si en tu casa o en tu familia no existiera un “jefe”. Se sabe que aun cuando las parejas comparten este liderazgo, generalmente hay un voz principal que establece las reglas que después serán sometidas a un consenso.

Por lo tanto, sin importar cuántos humanos sean dueños del perro, solo uno será el líder, aunque esto no significa que no vaya a ser respetuoso y obediente con los demás.

Cuando tu perro comprenda que eres tú, obedecerá y podrás comenzar a educarlo.

 Sé un líder, no un tirano 

Nunca, por ninguna circunstancia, debes utilizar violencia física o psicológica para castigarlo, (ni siquiera si es en juego), pues con ello no le enseñarás que eres el líder, más bien aprenderá a tenerte miedo, a sentir ansiedad en tu presencia y eso puede desarrollar tendencias agresivas. Él nunca te haría eso, no se lo hagas tú a él.

No es algo que se consiga en un día o una semana, los resultados aparecerán con el tiempo, siempre y cuando hagas las cosas correctamente para que él pueda entenderlas en su idioma.

No cedas el paso. Al salir o llegar a casa, debes pasar tú primero por la puerta. Tu perro siempre debe ir detrás de ti o salir sólo si se lo indicas. Al sacarlo a pasear, utiliza una correa corta y no dejes que tu perro vaya delante de ti.

No dejes que te brinque encima. Ni siquiera que intente apoyar sus patas delanteras en tus piernas.

Tú comes primero. Si su hora de comer coincide con la tuya, tu perro no debe comer hasta que tú hayas terminado.

Tú decides cuándo se juega. Permitirle a tu perro jugar en el momento que él prefiera es un error más grave de lo que crees. Si no tienes ganas de jugar evita que insistan al decirles un “¡no!” con firmeza.

Evita las peleas en juego. En el sistema de comunicación canino, aquellos que son iguales o compiten por el liderazgo dentro de la manada, juegan de este modo. Permitir estos juegos es hacerle saber que puede retarte por el control del grupo.

Que no suba a tu cama. Ni al sofá. No es una tontería, resulta un método muy eficaz para indicarles que esos espacios te pertenecen y, por lo tanto,  solo tú puedes subir en ellos.

Cepíllalos a menudo. Aunque no sea necesario. De este modo le enseñas que puedes tocarlo cuando quieras y ellos no deben quejarse por ello.

Condiciona su hora de comida. Al alimentarlo, sujeta una croqueta con la mano cerrada y ordénale que se siente (elige entre “siéntate” y “sit”, pero no alternes entre ambas palabras). 

La obediencia antes que el cariño. Rudo pero justo: no le des abrazos ni “apapachos” hasta que pueda obedecer una orden simple. Esas muestras de cariño también son premios que debe ganarse.

Gruñe. La mejor muestra del lenguaje canino. Cuando el perro se porte mal, un gruñido de tu parte logra mucho más que un grito (el cual no puede entender).

No subestimes la eficiencia de estas técnicas, aunque son muy sencillas y fáciles, han resultado ser muy adecuadas para establecer el rol de un líder. Existen, por supuesto, muchas otras, pero las que hemos resumido aquí serán suficientes.

Por último: todas estas técnicas pueden aplicarse durante la educación de cachorros, pero considera que estos no tienen consciencia de su entorno hasta los cuatro o cinco meses y desarrollan su pensamiento hasta el año de edad, por lo que debes aplicarlas con cierta “suavidad” (no le exijas demasiado).


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