¿Comprendes el lenguaje de tu perro?

Él no aprenderá tu lenguaje, pero tú sí puedes aprender “perro” en 11 sencillos pasos


De todos los consejos y experiencia que te podríamos dar, este es uno de los más importantes, así que procura leerlo todo.

Aunque ames a tu perro de esa manera tan especial que has construido, existe una muy alta probabilidad que muchas cosas que hagas, en realidad, molestan a tu perro. Por supuesto, no significa que seas un dueño malo o abusivo, es algo inconsciente; simplemente son errores que los humanos cometemos.

¿Por qué? Porque tú hablas “humano” y él habla “perro”.


  •         1.Usar lenguaje corporal
  • Como especie, nuestro principal método de comunicación es la palabra. Amamos tanto hablar que lo hacemos incluso con nuestros perros, quienes no pueden entender la mayoría de lo que decimos. Probablemente deducen lo que algunas palabras significan, y en algunos casos los entrenamos para que entiendan una orden sencilla gracias a la estimulación positiva; “camina, échate, siéntate, párate”, etc. Algunos llegan a aprender cientos de palabras y comandos, pero es algo que también depende de la raza y el entrenamiento que haya recibido.

    A pesar de todo esto, es fundamental que comprendas que no pueden entender el lenguaje humano. Ellos hablan “perro”: usan una mezcla de señales para comunicarse, las cuales dependen en gran medida del lenguaje corporal, comportamiento, olores y en algunos casos el ladrido (que es su voz).

    Este lenguaje es heredado en buena parte de los Lobos.

    Intenta pasar todo el día sin decirle ni una palabra y trata de comunicarte solo con tu cuerpo. Te darás cuenta de lo capaz que eres para “hablar” con tu cuerpo, de cómo usas tus movimientos y posición corporal para tener la respuesta que necesitas de tu perro sin tener que pronunciar ninguna orden.


    1. Abrazar demasiado y de manera efusiva a tu perro

    Sabemos que amas mucho a tu perro y que deseas demostrárselo, pero la mayoría de los perros no gustan del todo de los abrazos.

    Ahora, si consideras que tu perro no odia los abrazos (o no tienes idea de lo que opina) observa su reacción la próxima vez que lo hagas: ¿su cuerpo se pone tenso?, ¿aleja la cabeza de ti?, ¿evita el contacto visual?, ¿lame sus labios?, ¿mantiene el hocico cerrado?, ¿retrae las orejas? Todas estas son señales de que un perro no está cómodo. Un perro que (por ejemplo) lame sus labios mientras alguien lo abraza no está dando señales de sentirse sobrecogido de amor, sino que muestra un comportamiento sumiso e incluso nervioso (en el lenguaje de los perros). Así que la próxima vez que quieras darle un abrazo, fíjate muy bien si tu mascota está de acuerdo o no.


    1. Acariciar el rostro de un perro o darle palmaditas en la cabeza

    ¿A ti te gusta que te den golpecitos en la cabeza? Probablemente no. Que alguien extienda su mano y te dé un golpecito en la cabeza, sin importar que su intención sea amorosa, es algo difícil de apreciar.

    Para los perros, también es un problema de espacio personal. Procura enseñar a los niños (que suelen tener este gesto) a acariciar gentilmente el lomo de los perros, pero no a darles palmaditas y mucho menos a tener cualquiera de estos gestos cerca de la cara del perro.


    1. Caminar hacia un perro desconocido mirándolo a los ojos

    Todos conocemos el poder del contacto visual. Si bien puede ser una señal de confianza o de concentración, el contacto visual prolongado puede alterar los nervios, ser incómodo y resultar un intento de dominación para un perro.

    El contacto visual es uno de los gestos más importantes que muchas especies utilizan para establecer una relación de dominación.

    Cuando miras a un perro desconocido a los ojos, sin parpadear, no importa si sonríes e intentas parecer cálido, lo más probablemente es que el perro lo interprete como un acto de dominación, o peor: agresión.

    Si quieres saludar amistosamente a un perro desconocido, acércate a él con el cuerpo ligeramente en ángulo diagonal (no con tus hombros de frente y hacia el perro), con la mirada levemente hacia otro lado y procura hablar tranquilo y con una voz suave.


    1. Dar estructura y fijar reglas

    Los perros quieren, necesitan y aman tener reglas, así que no pienses que tenerlas hace aburrida o infeliz la vida de tu mascota, pues ellos realmente desean  conocer los lineamientos de su líder: el Alfa.


    1. Obligar al perro a interactuar con quien no quiere

    Del mismo modo que nosotros, los perros consideran como amigos a algunos conocidos. Y a otros… no tanto. Es fácil identificar a los perros con los que tu mascota quiere pasar tiempo y con quienes prefiere no asociarse.


    1. Explorar y olfatear durante los paseos

    Hay de paseos a paseos. Definitivamente es importante que el perro aprenda a caminar obedientemente con correa. Sin embargo, también es importante que tenga algo de tiempo para explorar los alrededores. Los perros "ven" con la nariz, para ellos su sentido del olfato es tan importante como el de la vista para los seres humanos: es el primer contacto para interpretar el mundo que les rodea.


    1. Mantener la correa tensa

    Así como los perros pueden leer acertadamente nuestro lenguaje corporal, son increíbles para leer nuestros niveles de tensión, incluso a través de la correa. Al mantenerla tensa, elevas el nivel de estrés, frustración y excitación de tu perro y la tuya. Con frecuencia decimos “¡Es mi perro el que jala, no yo!” lo que incrementa tu tensión y, a su vez, la del perro, el cual jalará aún más.


    1. Estar tenso

    La correa no es el único medio por el que tu perro puede darse cuenta de cómo te sientes. Tú, por ejemplo, puedes darte cuenta de que una persona a tu alrededor está tensa aún si no lo dice ni tiene intención de demostrarlo. Los perros tienen la misma capacidad. Cuando sientes estrés o ansiedad, tu perro seguramente también lo siente.


    1. Ser aburrido

    ¿Tienes idea de lo que se siente estar obligado a pasar tiempo con alguien completamente aburrido? Recuerda cuando tenías que acompañar a tus padres a realizar algún trámite u otras cuestiones de adultos, ninguno de los cuales incluían una visita a una juguetería o un parque. No olvides ese sentimiento de quedarte quieto a la fuerza, por más que te hubiera gustado quejarte y gruñir.

    Afortunadamente, hay una forma fácil y rápida para solucionar esto: juegos de entrenamiento. Enseñale un nuevo truco a tu perro, repasa los antiguos, juega a “encontrar” su juguete favorito o salgan y usen una caminata como oportunidad para ganar agilidad urbana. Todo esto estimulará la mente y cuerpo de tu perro.


    1. Cargar al perro en exceso
    Aunque a los humanos nos encanta cargarlos, lamentablemente los perros necesitan tener sus cuatro patas en el piso. Cargarlos demasiado los vuelve neuróticos, inseguros y agresivos.





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