¿Tu perro es miedoso e inseguro?

El miedo y la inseguridad pueden afectar el comportamiento de tu perro. Aprende a evitarlos.

Una actitud tímida y sumisa en los perros nos puede parecer enternecedora, pero los dueños de esos perros saben que es un problema de conducta con el que es difícil lidiar. Sobre todo porque no es un comportamiento común en los perros: es resultado de una educación deficiente o un trauma en su etapa de cachorro.

Las tres razones más comunes por las cuales los perros pueden volverse excesivamente tímidos son:

  1. Mala socialización durante la etapa de cachorro.  Hay que estar particularmente atentos a la impronta las primeras 9 semanas de nacido y una correcta socialización con otros perros, humanos y medios ambientes  entre los tres y los seis meses de edad.
  2. Perros que nacen inseguros. Existen razas que son bastante nerviosas, o que tienden a ser tan tranquilas que se intimidan con facilidad; hay que saber notar la diferencia entre el comportamiento introvertido y el miedo, presta atención a tu perro si pertenece a alguna de estas razas.
  3. Un evento traumático. Se dan casos de perros rescatados que, al principio, muestran un temor excesivo a la cercanía de los seres humanos, lo cual indica que antes de ser abandonados sufrieron de muchos abusos. Del mismo modo, un perro con una mala experiencia cuando era cachorro podría mostrarse tímido ante una situación (como el sonido de una aspiradora) o un lugar (como la calle).

 Reconocer el miedo 

No es fácil identificar el miedo en los perros. El miedo puede no paralizar a los perros, no  veremos en ellos un gesto “humano” de sorpresa; en muchos casos, ni siquiera les provoca que quieran huir. Por supuesto que son rasgos del miedo que podemos ver, pero en la mayoría de los casos, los perros demuestran su miedo con ladridos, mordiscos, movilidad excesiva y, sobre todo, un apego exagerado al dueño.

Si nuestro perro se acerca a nosotros ladrando, muerde en exceso y se mueve demasiado por la casa, podemos empezar a pensar que sus problemas de comportamiento se deben al miedo, lo que trae una nueva dificultad: saber qué es lo que le provoca miedo.

 Lo que no hay que hacer 

En lo que reconocemos el modo de “sanar” este mal, hay cosas que no debemos intentar si nuestro perro o cualquier otro tienen miedo:

  1. Corregirlos o castigarlos: un perro con miedo necesita confianza. Si nuestra relación con él se ve afectada por nuestros regaños, jamás conseguiremos que él se vincule con nosotros lo suficiente como para ser su referente de seguridad y soporte moral.
  2. Sobre estimularlos: la hiperactividad conlleva estrés y un perro estresado es más sensible a todo lo que le rodea. Si hemos identificado que tiene miedo, sacarlo a pasear durante largos períodos de tiempo solo empeorará la situación: hay que comenzar con paseos cortos que podrán alargarse conforme el perro construya su confianza.
  3. Dejarlo solo: La ansiedad por separación es pánico a quedarse solo. Si el perro no ha aprendido a estar solo, o pasa la mayoría del tiempo en esta situación, esto solo afectará más su carácter. Hay que procurar siempre que el perro esté acompañado hasta que, progresivamente, se acostumbre a quedarse solo.
  4. Cerrarle las vías de escape: Amarrar al perro, colocarnos en la puerta para bloquear la salida de un espacio cerrado o cualquier acción que le impida moverse ante el miedo puede resultar bastante peligroso. Los animales con miedo solo conocen dos acciones: huir y atacar, y si le quitamos una de ellas, lo estamos invitando a que utilice la otra. No importa si eres el dueño, su instinto de supervivencia se volverá más fuerte que cualquier vínculo emocional, y las mordidas más peligrosas de los perros ocurren cuando éstos son motivados por su miedo, pues intentan atacar para “salvar su vida”. Este tipo de agresiones son más comunes de lo que creemos, y ocurren por un mal entendido con el comportamiento del perro.
  5. Confrontarlo: Si has reconocido el objeto o situación que detonan el miedo de tu perro, lo peor que puedes hacer es confrontarlo directamente contra él. Aunque suene como un gesto de sentido común, existen muchísimos dueños que, al saber que sus perros tenían miedo a la gente, decidieron llevarlos a un parque muy transitado. Lamentablemente esta es una situación que no puede manejar, se vuelve excesivamente estresante para él y, en el peor de los casos, podrías activar que, ante no poder huir de su miedo, ataque. Debes tener mucha paciencia antes de que el perro supere su miedo, pues será un proceso bastante largo.

 Ayúdalo 

Ante un perro con este problema de conducta, hay una serie de acciones con las que puedes ejercitar su confianza en sí mismo y su alrededor:

  1. Rutina. Lo mejor que le puede pasar a un perro asustado es la previsibilidad, saber con anticipación cuándo va a comer, cuándo saldrá a la calle, cuándo llegarás y qué es lo que harás en casa. Repetir una rutina es fundamental en un tratamiento canino, y en términos generales es un gesto que para mantener un carácter tranquilo en el perro
  2. Paseos ajustados. Como ya hemos mencionado, lo ideal es que sus paseos sean cortos, de entre 20 y 30 minutos al día en un horario en el que no se le exponga a demasiados estímulos y a través de zonas tranquilas, en las cuales podamos prever situaciones complicadas. Por supuesto, esta es solo una sugerencia de tiempo; si tu perro aguanta apenas unos minutos antes de empezar a ponerse nervioso, no debes obligarlo. Poco a poco podrán aumentar la duración de los paseos.
  3. Inspira seguridad: Tú puedes enseñarle a tu perro que las cosas no dan miedo. Si te acercas a ellas o interactúas con tranquilidad, esto podría motivarlo a hacerlo también. Nunca le acerques los objetos o lo hagas acercarse a ellos a la fuerza, siempre déjalo a él tomar las decisiones.
  4. Estimulación mental progresiva: Para todos es bien conocido que los perros necesitan ejercicio para estar felices y tranquilos, pero debemos darnos cuenta de que el ejercicio por sí sólo no es suficiente. Los perros necesitan pensar, tomar decisiones y estimularse mentalmente. Para ayudarlo a ejercitar su mente, organízale juegos de búsqueda o un trayecto para realizar un slalom casero, utiliza juguetes para estimular su resolución de problemas y realiza búsquedas en los árboles o lugares elevados para que utilice su olfateo vertical. Si nunca has hecho este tipo de juegos con tu perro, la dificultad debe ser progresiva: empieza con algo excesivamente fácil y después, conforme empiece a dominarlo, puedes hacer que los ejercicios sean más complicados e interesantes.
  5. Evoca tranquilidad: Nuestros perros sienten nuestro estado de ánimo. Aunque no entienden nuestras palabras, sí identifican nuestro estado de ánimo. Frases como “¡vamos a la calle!” o “¿quién viene?”, en ciertos contextos, pueden cargarlos de energía. Y en general es un buen modo de interactuar con ellos, pero debemos evitarlo con perros inseguros. Otro gran error es consolar a un perro con miedo (protegerlo con algún abrazo, o una voz para tranquilizarlo), pues este gesto solo le confirma al perro que hay una situación para temer. En estos casos, lo mejor es restarle importancia a lo que esté pasando, porque (seguramente lo has notado) si algo no es importante para nosotros, nuestro perro ni siquiera lo nota.

Es similar a los casos de los niños que se caen y no lloran hasta que ven a su madre asustada por ellos: la angustia del niño no radica en el dolor de la caída, sino en ver a su madre preocupada o a muchas otras personas atendiéndolo.

 Empatía canina 

No importa que la situación sea desesperante o te afecte demasiado, siempre recuerda que tu perro la está pasando mucho peor, que no puede hacértelo entender y que tus gritos y exigencias solo empeoran su estado de ánimo.

La inseguridad de tu perro puede tener una infinidad de orígenes, y como tal, también es muy probable que no puedas curarlo del todo. Pero eso no significa que no puedas llevar una vida amorosa y tranquila a su lado.

Sin embargo, tampoco te detengas si deseas buscar la ayuda de un experto. En este artículo solo pretendemos ayudarte a mejorar la convivencia con los perros miedosos, pero siempre puedes intentar ir más allá.

Si tienes la sospecha de que tu perro tiene algún problema que no eres capaz de solucionar, no dudes en ponerte en contacto con un buen terapeuta canino. Aquí mismo en Gröl podemos ayudarte.


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