Guia para evitar los ladridos excesivos

¿Problemas con un perro ruidoso o nervioso?

En Gröl te ayudamos a entender y solucionar este problema.

Ladrar es el sistema de comunicación natural de los perros, por lo tanto, lo utiliza en diversas situaciones que dependen de lo que intenta comunicar. Pero se dan casos en que parece que los perros tienen demasiado que decir, y llegan a ladrar durante largos períodos de tiempo, lo cual puede ser un problema para nuestra familia, nuestros vecinos y el mismo perro, pues esta actividad puede lastimar su garganta.

Para evitar que tu perro ladre excesivamente, es necesario que identifiques las causas de su comportamiento.

Las recomendaciones que te vamos a ofrecer requieren de mucha paciencia y comprensión, pues debes entender que este es uno de los hábitos que más se suelen arraigar en la mente del perro si éste no fue educado adecuadamente en su etapa de cachorro, por lo tanto corregirlo es bastante difícil, pero no imposible.

ladridos perros

 Estrés 

Antes de cualquier corrección, asegúrate de que las necesidades del perro están cubiertas al 100% para descartar que el ladrido se deba algún incumplimiento en las libertades del bienestar animal:
  • Rutinas de paseo adecuadas para su raza.
  • Comida nutritiva.
  • Una relación estrecha y activa con su dueño.
  • Socialización con otros perros fuera de casa.

Si alguna de estas necesidades no es cubierta adecuadamente, nuestro perro podría tratar de liberar el estrés acumulado con ladridos. En condiciones extremas, los malos tratos, los períodos prolongados de soledad, poco espacio en el hogar o la frustración pueden ser los detonantes para que el perro utilice el ladrido como su única válvula de escape.

Si llegas tan solo a sospechar que alguna de estas podría ser la raíz de tu problema, prueba modificarlas.

 Soledad 

Los perros son animales sociales que necesitan comunicarse e interactuar regularmente con el entorno y otros seres vivos; algunas razas necesitan mucha más actividad que otras, pero esta es una regla general.

En la naturaleza los perros conviven con su manada las 24 horas del día, y aún en los períodos de descanso, sabe que tiene medios para interactuar con otros perros, ya sea viéndolos, mordisqueándolos o jugando.

Si tu perro permanece mucho tiempo a solas en tu casa, es muy probable que ésta sea su fuente de estrés, por lo que deberías considerar en buscarle un nuevo compañero o conseguir algunos juguetes para que se distraiga.

Se sabe que si en una misma zona viven muchos perros en las mismas condiciones, pueden sentir el estrés de los demás, lo que suele agravar la situación.

 Ansiedad por separación 

Este problema suele relacionarse con el anterior. Cuando el dueño sale de casa, el perro presiente que se aproxima un largo período de soledad, lo que produce ansiedad. Y algunos perros la liberan mordiendo los muebles o ladrando en exceso.

Si identificas que este podría ser el caso de tu perro, te recomendamos distintos juguetes para que no se aburra mientras este solo

 Mala socialización 

Hay perros que tienen sus necesidades de compañía y entretenimiento cubiertas y, aún así, suelen tener problemas de conducta al ladrar repentinamente a objetos específicos, vehículos o ciertas personas.

Y esto, como muchos problemas del comportamiento canino, se debe a la mala socialización en su etapa de cachorro, pues estos perros desarrollan miedo ante determinados estímulos (niños, bicicletas,  otros perros, el sonido de electrodomésticos, etc).

Si este problema no se solucionó entre los primeros tres y seis meses de vida, será muy difícil corregirlo de adulto, pues tendrás que realizar los ejercicios de socialización con un perro que ya se ha acostumbrado a una dinámica de interacción muy distinta.

 Entusiasmo 

Algunas razas de perros son altamente excitables y juguetonas, y simplemente no pueden evitar ladrar ante determinados estímulos como jugar con otros animales, nuevos descubrimientos, actividades que les desagradan o la llegada de su dueño a casa.

El entusiasmo de estos perros puede ser tan grande que algunos, además de ladrar, llegan a orinarse de la emoción.

De nuevo, te repetimos que es necesario tener paciencia para evitar una respuesta negativa (y mucho menos violenta) con el perro. Si tiene este problema, no lo regañes. Espera a que tenga actitudes “tranquilas” (recostarse, sentarse, caminar despacio) y prémialas.              

 Frustración 

Cuando el perro pasa demasiado tiempo en un ambiente sin estímulos (como al estar a solas o en un hogar muy pequeño), la ansiedad y el estrés pueden convertirse rápidamente en frustración.

Como ya mencionamos anteriormente, el perro necesita explorar tener un espacio propio para “hacer su vida” (es decir, dedicarse solamente a sus necesidades) sin que nadie lo moleste.

Proporciónale juguetes adecuados para que haga actividades, juegos de inteligencia y practica algunos trucos con él, asegúrate de que, sin importar la que hayas seleccionado, el perro la pase bien en todo momento.

 Refuerzo inconsciente 

Muchos dueños no se dan cuenta de que, en algunas situaciones, llegan a premiar los ladridos de sus mascotas. Esto pasa cuando los animales realizan alguna acción o “gesto” que le agrada y da gracia al propietario.

Debido a que el perro no puede distinguir cuando está “bien” de cuando está “mal”, éste se acostumbra a utilizar el gesto para reclamar sus premios y considera el ladrido como un detonante para concederlos.

Hay que ser muy cuidadosos sobre los momentos y los motivos por los cuales premiamos a nuestros perros y recordar que ellos no usan la lógica del modo que la usamos nosotros.

 Herencia 

Algunas razas ya tienen esta actitud en su genética.

Es habitual, por ejemplo, en los Chihuahua y otras razas pequeñas, pero también se presenta en razas que fueron creados para cazar. 

 Territorialidad 

Hay perros que ladran cuando escuchan el timbre, pues es una actitud de vigilancia que es propia de su naturaleza.

Tiene su lado bueno: el perro te alerta que alguien se aproxima a su hogar y espera que tú lo investigues. Esta actitud debería ser meramente informativa con uno o dos ladridos, que entran dentro de lo normal y aceptable.

Pero si llega a ladrar excesiva y reiteradamente cada vez que escucha el timbre o alguien llega a tu casa, entonces el problema es que el perro tiene un problema con compartir su territorio. 

 Miedo 

Algunos perros relacionan ciertas situaciones, personas u objetos con experiencias traumáticas, y la única forma de manifestar su miedo es ladrando.

Estos casos requieren más paciencia y comprensión que otros, pues el animal solo intenta protegerse de lo que considera peligroso por experiencias anteriores. Necesitas trabajar poco a poco con él para que supere sus miedos, intentando hacer sus nuevas experiencias más positivas (lo cual solo podrás hacerlo si identificas qué le produce miedo a tu perro).

Este proceso puede llevar mucho tiempo y es probable que nunca pierda del todo la sensación de inseguridad.

 Problemas con otros perros 

El ladrido es el “idioma” de los perros, por lo tanto, las razones por las que pueden ladrarse unos a otros son muy variadas: alegría, juego, miedo, aversión, etc.

Si debemos tratar los ladridos excesivos que dependan de estas causas requeriremos de mucha paciencia, hay que premiar las actitudes positivas sin exponerlo a las situaciones que les causan estrés. 
La clave para evitar que tu perro ladre a otros es identificar correctamente el motivo por el que lo hace, por lo que no debes reprimirlo o regañarlo cuando lo veas en estas situaciones, mejor identifícalas para que, en un futuro, intentes evitarlas. En estos casos (y especialmente si tu perro tiene una actitud agresiva hacia otros miembros de su especie) lo mejor es acudir a un profesional. 

 ¿Cómo solucionarlo? 

Fomenta su tranquilidad y relajación tanto en casa como en el exterior con masajes, caricias y premios, estos son buenos incentivos en los períodos de calma que lo harán entender qué esperas de él.

Es muy común que algunos dueños regañen a su perro cuando ladra, e intentan interrumpir estos comportamientos con empujones, toques o incluso golpes. Pero estas respuestas solamente empeorarán el comportamiento del animal, pues le provocará estrés y, en casos más severos, un sentimiento de tristeza o resentimiento hacia el dueño.

Cuando sufren estrés, lo peor que se les puede hacer es someterlos a castigos o a exponerlos directamente a sus miedos.

Los perros que tienen problemas de estrés graves pueden obtendrán grandes beneficios del ejercicio y los juegos. Un perro tarda aproximadamente 21 días en eliminar totalmente el estrés acumulado del cuerpo, por lo que debes tener mucha paciencia y mostrarle todo el tiempo tu cariño, pues es un problema que le provoca tanto o más malestar que a ti.

Por ejemplo: si vas con tu perro por la calle y éste ladra cuando se cruza con otros perros, lo ideal es intentar no recoger la correa, pues el perro notará la tensión en ésta; lo mejor es continuar con el paseo como si nada.

Mantén todo el tiempo una actitud tranquila y firme para que el perro la note (aún así, no debes descuidar su seguridad y bienestar en todo momento).

También podemos utilizar los premios para intentar distraerlo del estímulo que provoca su ladrido (un timbre, otros perros, etc), pero recuerda, no debes dárselos simplemente cuando esto ocurra: pídele que se siente y haga algún truco para recibir su premio, esa es una buena forma de darle un giro a la situación.

En caso de que el estrés sea demasiado y no podemos distraer al perro, lo ideal será alejarse del lugar cuanto antes, de ese modo pondremos espacio entre el perro y el elemento que le provoca miedo o inseguridad.

Y en todo caso, evita las situaciones que sabes que son estresantes o intimidantes para tu perro: intenta pasearlo en horarios y tramos tranquilos, con poca afluencia; si empiezas a ver un progreso en su comportamiento, podrán explorar sitios o momentos con más actividad. Esta transición será de gran ayuda para fomentar su tranquilidad.

Otro elemento que debes tomar en cuenta es el olfato: permite que tu perro olfateé por donde quiera, necesita un momento de recreo verdadero. No lo obligues a tener contacto o a interactuar con otros perros o personas, mucho menos si opone resistencia, él mismo lo intentará cuando esté listo para relacionarse; obligarlo solo tendrá efectos negativos en el animal, como provocarle agresividad y miedo en niveles extremos.

Considera tu propio comportamiento como referencia, ¿qué haces ante una situación de estrés provocada por la rutina? De igual modo, a tu perro le hará bien practicar diferentes actividades; enriquecer su vida lo hará feliz y le ayudará a progresar en sus miedos, sobre todo si se aleja de aquello que le recuerda la razón por la que ladra demasiado.

Finalmente, no está demás repetir que estos consejos deben seguirse con constancia y paciencia, no es posible notar un cambio de un día para otro; los progresos ocurrirán poco a poco, y paulatinamente notarás que aumenta la tranquilidad de tu mascota, pero solo si lo haces positivamente. No conseguirás nada si obligas a tu perro a hacer algo que no desea.


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